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José Oregón Morales: Yo tuve como norte esa locura, pero ustedes la hicieron realidad…
Esta primera experiencia en Huancayo ha dejado bajo el surco una gran semilla que a futuro dará enormes frutos. Tenía muchas angustias sobre su feliz término, pero el entusiasmo de todos: Narradores del Perú, la generosidad de Jota Villaza, la entrega de los trabajadores de la Municipalidad Provincial de Huancayo, la entrañable entrega y desprendimiento de los integrantes de “Déjame que te cuente”, hicieron que esas angustias huyan como “sombras cuando se hace la luz” (Manuel Acosta Ojeda).
Yo tuve como norte esa locura, pero ustedes la hicieron realidad. Nunca olvidaré los planteles llenos de niños y jóvenes ávidos de recibir la palabra, el auditorio de Palacio Municipal con 250 espectadores por función. La narratón, en la Plaza Constitución, sin precedentes en la historia de Huancayo. Allí , estaba detrás con su figura humilde y juvenil Alex Sinche, el loco director de Cultura que respondió de acuerdo a sus sueños. !No! Huancayo ya no es pueblo fenicio, es un pueblo que abre su corazón a la cultura cuando se le propone. Lo que es más, la entrega de cada uno de los narradores: cada uno con sus fortalezas y también con debilidades que debemos superarlas.
El Taller con el maestro Jota Villaza que nos hizo pisar tierra a muchos, que nos oriento, que nos ayudó a vislumbrar mejor la metodología de nuestros trabajos. Todos hemos recibido con humildad y cariño las críticas. Desde luego que las que debían venir para mí se las guardaron, porque simplemente estaba en mi segunda patria, estaba en “mi tierra”. Gracias, hermanos narradores, por haber vestido nuestro Huancayo de ternuras y fantasías. Gracias asháninkas por la palabra fresca, el argumento sorprendente, simple y grato. Gracias Aroma, Elizabeth, Mayté, Juan Carlos, Manuel, Raúl, Fernando Añaños: no eres estridente, pero eres profundo. Gracias Señora Cucha del Aguila, sin usted y su decisión de arriesgar tampoco hubiésemos llegado a este feliz puerto. Perdónenme , no me acuerdo los nombres de las dos últimas narradoras, pero sus imágenes las llevo en mi corazón.
Tengo otro sueño. Debemos ir a Pampas en Huancavelica; como dijo Juan Madrigal la felicidad está a pocos kilómetros de distancia y el asunto es saber llegar a ella estando tan cerca. Como Jota, ya están en casa, en diferentes latitudes, pero siempre rodeados de esperanzas de sueños, de niños , jóvenes y mayores que esperan nuestra palabra; esperan los cuentos que los vuelvan a ser niños. “Pero apartadme de toda estéril duda y aunque me cubra de cabellos canos, dejádme siempre el conrazón de un niño” ( Manuel Gonzáles Prada).
Hasta siempre
José Oregón Morales