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Los recuerdos de Oskar Corredor para el Déjame que te cuente

Oskar, Oskitar, como le sorprendía que lo llamáramos aunque él sabe que aquí todo es diminutivo, incluso un diminutivo imposible como su nombre!!!! Pícaro, loco y tremendamente cariñoso, amigo querido de amigos queridos y hoy: amigo por derecho propio. Nos dejó temblando con sus los pinguinos enamorados de sus cuentos y con la profundidad de su mirada, allá por el cuarto festival y allá por todas las veces que lo hemos encontrado y ojalá lo sigamos encontrando. Gracias Oskar por es e recuerdo tan vivo, tan de piel!!!

Déjome que me cuenten…

Recuerdos grabados a fuego de emoción en el alma, pero ¿Cómo comenzar?

Una imagen poderosa se superpone: Las montañas de los Andes, imponentes, inapelables. Te dejan sin aliento, te recuerdan que eres un pedacito de nada asomado a la ventanita de un avión que realiza un giro, y se sumerge en una cama de algodón de nube, mullidita, de esas imprescindibles en las noches de insomnio, y cuando piensas que el avión puede rebotar en este colchón celeste…cruzas la puerta horizontal. La cúpula que protege a la ciudad del sol y –paradójicamente- de la lluvia. ¡Hola Lima! Un nuevo paisaje y el vértigo –moderadamente ficticio- de sentirte solo…

Son juegos de la imaginación. Es clarísimo cuando en el paisaje nuevo se incrusta una presencia conocida: Rosanna con su sonrisa siempre hermosa y tranquila. Ella será mi guía y cómplice en esta semana. Así no cabe duda, todo va a estar bien.

Es importantísima esta sensación que se va volviendo una certeza minuto a minuto en Lima, en el Festival. Lo es porque sientes todo el peso de la responsabilidad con los que viven en tu corazón y confían en ti lo suficiente para dejarte en los oídos de su gente ¡No puedes quedarle mal a la Amadíssima Marissa! Vas conociendo a Cucha –en la complicada labor de productora general- envuelta en una máscara de severidad que funciona para las cosas prácticas, pero al momentito te das cuenta de que es otro juego escénico: Una ternura y un amor a toda prueba es lo que la puebla y una esperanza hecha pura voluntad y todo le funciona, por supuesto.

Lima Pisco y deliciosos y desconocidos tragos selváticos. Lima Miraflores y por aquí caminó el poeta. Lima oídos atentísimos. Lima niños y grandes y ancianos y todos tan cordiales y maravillados con los palabreros. Lima ¡mmmmmmmmmmm! ¡comida peruana!. Lima dulce. Lima no limón. Lima Lorena, Aroma, Cheli, Lima Fernando, Silvia, Lucho, todos los que no menciono pero están, pura gente bonita. Lima mar y huacas y ancestros en cada cuadra. Lima La Sarita, Daniel F, Frágil, Doña Susana, tantos otros, Lima sonora. ¡Lima Cuentera!, variedad, talento, variedad, historia, variedad, tantas ganas. Lima Campanari, Arnau, Patty, Ro, Lima cálida. Lima no me cabe en cinco líneas ni en veinticinco, Lima Dejas que te Cuenten. Lima como cuentas, durante una década y que vengan diez décadas más y más. Lima gracia, gracias.

¡GRACIAS! Lima.

Oskar Corredor